Georg Trakl traducido por José Manuel Arango

Los presentes poemas fueron tomados de las traducciones compiladas en el inigualable Este lugar de la noche, de José Manuel Arango, publicado por Editorial Carrera 7a en 1984. En Literariedad los publicamos porque amamos el silencio mejorado de estos dos enormes poetas.

 

Viento del sur

Ciega queja el viento, lunares días de invierno,
Infancia, las pisadas se desvanecen junto a la negra cerca

Largo repique de campanas en la noche
La blanca noche llega quedamente.

Y de la pétrea vida
Cambia en sueños purpúreos dolor y plaga
Para que sin fin el espino aguijón pueda pinchar el cuerpo que desfallece.

Desde lo hondo del sueño gime el alma temerosa,

Y el viento en los árboles rotos,
Y la forma de la queja, la madre,
Se tambalea a través del bosque solitario.

De esta callada pena; noches
Llenas de lágrimas, de fieros ángeles.
De plata, contra el muro desnudo, un esqueleto de un niño se aplasta.

 

 

Hacia el anochecer  mi corazón

Al anochecer se oye el grito de los murciélagos,
Dos caballos negros saltan en la pradera,
El rojo arce cruje.
Aparece para el viajero la posada junto al camino.
Sabor magnífico del vino nuevo y las nueces,
Magnífico: tambalearse ebrio por el bosque crepuscular

A través de ramas negras repican tristes campanas,

En el rostro gotea el rocío.

 

 

Cercanía de la muerte

Oh el anochecer en las sombrías aldeas de la infancia.

El estanque bajo los sauces
Se llena de sucios sollozos de dolor.

Oh el bosque que baja suavemente sus ojos oscuros,

Cuando de las manos descarnadas y solitarias
La púrpura de sus días de éxtasis cae.

Oh la cercanía de la muerte. Recemos.
En esta noche, sobre las almohadas tibias se desatan
Amarillos de incienso los miembros de los amantes.

 

 

A la hermana

Donde vas está el otoño y la tarde.
La música de un venado azul bajo los árboles,
Un estanque solitario en la tarde.

La música suave del vuelo de los pájaros,
La tristeza sobre la curva de tus ojos,
La música delgada de tus sonrisa.

Dios ha mudado la curva de tus párpados.
Criatura de viernes santo, en la noche
Las estrellas buscan la curva de tu frente.

 

 

Frente oriental

La oscura ira del pueblo
Es como el órgano salvaje de la tormenta de invierno,

La ola purpúrea de la batalla,
Deshojadas estrellas.

Con cejas rotas y brazos de plata
A los soldados moribundos hace señas la noche.
En la sombra de la ceniza otoñal
Sollozan los fantasmas de los caídos.

Un desierto espinoso ciñe la ciudad.
Por escaleras de sangre la luna
Persigue mujeres aterrorizadas.
A través de las puertas salen lobos salvajes.

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

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