Selección de poemas – Mónica Fazzini

                                     Aves migrando al interior de la ciudad

Presentamos una selección de poemas inéditos del libro De la velocidad de un pájaro, «Premio Estímulo Editorial Abrazo de Voces Ediciones El Mono Armado 2018», de la poeta argentina Mónica Fazzini y un comentario crítico del poeta Fredy Yezzed.

 

Por Fredy Yezzed

El libro De la velocidad de un pájaro de Mónica Fazzini es un compendio de versos que debemos leer con desconfianza, con malicia indígena y con la sensación de que perseguimos un alfiler oculto, pues reúne una dosis peligrosa de ironía, humor e inteligencia.

Fazzini no se queda callada, porque sabe perfectamente que el silencio no es salud. Su poema Carta cifrada sobre el mal tiempo reza: “Aquí, nuestro país otra vez más ajeno y quemado”. Uno de los aspectos que más impresionan en sus poemas es la mirada crítica sobre la Argentina de hoy; Fazzini no es indiferente frente al dolor del otro, acompaña con sus humildes versos a un joven desaparecido y asesinado en la provincia del Chubut, y no tiene miramientos, ni concesiones contra el indolente que desinforma y se burla con crueldad.

Puedo dar fe —porque fui privilegiado testigo—, de que cada uno de estos versos fue leído en voz alta y fue escrito con el mayor rigor posible. Nunca había visto a una mujer renacer con tanta vitalidad frente a la poesía. Fazzini se ha reído de todos y de ella misma, y no hay otra forma de sinceridad frente a la creación.

Quien ingresa en estas páginas, se lleva la sensación de que ha leído un libro que es una piedra en el zapato, pero también una palabra que da vida y que canta con risita irónica mirando a los ojos.

 

                                                                                                                 Nueva York, febrero de 2018

 

Escalofríos en el universo de Ron Mueck

 

1. Woman with Shopping

Aunque de preciosa música,
la palabra aterida que me sugiere esta obra,
tal vez relampaguee en exceso.

Secuestra el oído
y la fuerza con la que se mira como texto
la escultura.

Sin embargo,
esa sola palabra podría señalar la ojera
de la que cuelga el vacío, el aliento helado y estrábico
que encuentran los ojos de la criatura en busca de asirse.

Hay un mundo que deja caer
―vemos a la mujer sostener y socavar a un niño más que real.
También podría ser un hombre quien lo sostiene,
pero Mueck traza una mujer―

Quizás yo, como el artista, espero mientras crece el niño,
aterida,
sus rasgos inhumanos.

2. In Still Life

Igual que en la antigua galería de la casa de mi abuela
cuelga ese pollo que hace la vertical de desangrado.

Veo el pudor del artista que exhibe las arrugas,
las heridas, el vello y los poros,
aunque evita el charco de sangre
de lo que es tan real, tal vez,
como su próximo almuerzo.

 

 

La espera de Santiago

 

Hay esperas que huelen a nieves perpetuas y
rostros con destino de río.

Se hace áspera y amarga la saliva,
la voz mastica esquirlas
y cae un estrépito de mutismo.

Nosotros, hombres y mujeres simples,
aunque sospechamos,
no podemos ver en los ojos sin fondo,
en los orificios de las cortezas,
en el hedor de los oídos.

En esta espera,
los minutos son años.

Ningún quebranto
nos morderá la memoria.

 

 

Casi un crimen

 

Por las cornisas,
siempre apurados,
pasan los ratones.

Son buenos equilibristas,
esquivan nuestro veneno.
Huelen el intento de homicidio.

Son ciudadanos como nosotros.

Creo haber visto a uno
―muy simpático―
salir de una cabeza humana.

 

 

Nieve íntima

 

Vengo del fuego
de un día feroz.
Saboreo, por fin,
el gusto a lo familiar:
el vendedor de flores,
el sobresalto del perro tras la reja,
los graffitis cifrados,
mi puerta.

Entro y advierto
unas aves blancas en el patio.

Greta
no me recibe con sus maullidos,
es una esfinge de diosa egipcia.
Fija su vista en el tiempo suspendido.
Me incita a detenerme en medio del día.

Salgo al patio,
me acaricia la levedad.
Abro las palmas al milagro.
No puedo dejar de sonreírle al cielo
y a esta nieve íntima que se me ofrece.

Las calles de mi ciudad
seguirán ardiendo.

 

 

Escena en el jardín de Ana

 

Por las bocas de los cántaros
las amapolas
se detienen a beber pájaros

 


Foto Camila Azul
Fotografía: Camila Azul

Mónica Fazzini. Buenos Aires, Argentina, 1954. Es poeta, escritora, letrista y ceramista. Es Licenciada en Psicología de la Universidad Nacional de Buenos Aires y tiene estudios de posgrado de Psicosomática. Publicó el libro de relatos El insight del Diablo (Junín, 2013) con el que obtuvo el Primer Premio Otras Narrativas del Concurso Junín País 2012, y lanzó, junto a Máximo Blostein, el CD Frutos Rojos: tangos cosecha 2015 (Buenos Aires, 2016), auspiciado por la Academia Nacional del Tango. En 2017 ganó el XXV Certamen de Tango Hugo del Carril, en la categoría Letra por la obra De mi orilla a tu orilla. Integró con su tango Fugaz el CD ¡Cuidado! Tango Fresco I, (Buenos Aires, 2000),  auspiciado por la Academia Nacional del Tango. Sus poemas, cuentos y canciones han sido incluidos en diferentes antologías nacionales. Tiene inéditos un libro de minificciones y el CD Frutos rojos II que está en proceso de grabación al igual que un CD de folclor, titulado Fantasma y Pedregal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

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