Corruptour, País de mierda

La confianza de Jaime Garzón en el ser humano era desaforada, tanto que rayaba en la ingenuidad. Así lo demuestran la intención de reunirse con Carlos Castaño en vísperas de su muerte, los encuentros con otras personalidades oscuras del país para explicarles que su papel de intermediario en la liberación de secuestrados, así como su mordaz trabajo en el periodismo, era un acto de puro amor y, ante todo, sus palabras en la conferencia en Cali de 1997 cuya base era la traducción que hizo en conjunto con la comunidad Wayúu de la Constitución colombiana: “Artículo 12. Nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie, ni hacerle mal en su persona, aunque piense y diga diferente”. “Con ese artículo que nos aprendamos -decía Garzón- salvamos este país, por lo menos sus hijos van a tener un país mínimamente más agradable”. No sólo esas personalidades pasaron por encima de su corazón, sino que demostraron con ese hecho que, por más que los colombianos conozcamos la ley e intentemos crear una conciencia de grupo, nuestro país no va a ser mínimamente más agradable para uno, ni para los hijos de nadie.

Con estas ideas rompiéndome la cabeza, ayudadas por el frío de las 9 de la noche de Bogotá, el 26 de noviembre de 2015 abordé, o me instalé, no sin cierto terror que no apaciguara una copa de aguardiente amarillo, en La Prepago, la simpática chiva kamikaze (kamikaze, sí, así la describe la publicidad) donde sucede, o a través de la cual sucede, el Corruptour, con punto de inicio en la estatua de Jaime Garzón ubicada en el costado sur-occidental de Corferias, sector donde 16 años atrás Heriberto de la Calle y sus demás heterónimos fueran asesinados.

El recorrido va más allá de la ciudad y de los antros del poder donde, como larvas,  hierven los corruptos que planearon, entre otras cosas siniestras, la muerte del hombre a quien la obra toma como su héroe, y que siguen planeando atrocidades a sus anchas y desviando procesos que los comprometen; el recorrido es por la memoria personal y colectiva (uno recuerda, por ejemplo, qué estaba haciendo el 13 de agosto de 1999 en el momento del crimen, y el miedo por la venida del fin del mundo en el 2000 pasaba a un segundo plano y uno hasta deseaba que se acabara el mundo mejor, o siquiera Colombia; uno recuerda que ya presentía que a Garzón lo iba a matar el gobierno, en contraposición a la inteligencia incuantificable de los medios de comunicación y de la justicia colombiana que en días recientes han salido a decir que el suyo fue un crimen de Estado). El recorrido es por la filosofía de Hannah Arendt y su Banalidad del mal, por la actuación que aplica y redimensiona, tropicaliza, el concepto de teatro en movimiento del checo Petr Šourek. El recorrido del Corruptour es adentro de uno mismo.

La chiva es atendida por cuatro azafatas dueñas de un humor negro y de una voz sin ambages, como debía ser, y en el transcurso de la misma se van subiendo los personajes más representativos de Jaime Garzón, y otros, de la política en mayor o menor (minúscula) escala, como el hippie, el payaso, el activista de universidad, que entra para mofarse o ser mofado. El pintoresco vehículo atraviesa el centro de la ciudad y aprovecha sus espacios para la representación. La famosa premisa nadaísta de no dejar ídolo en su sitio pareciera que en esta función tomara todo su esplendor, la romántica idea de hacer del teatro la vida en este momento toma fuerza propia y deja de ser una cita o una sospecha.

Yo, joven peatón, que nunca pensé en subirme a una chiva donde haya gente que sepa bailar y disfrute el licor ─gente que disfrute, en fin, la vida─, y que nunca me subiría a un escenario a menos que sea para caerme, me representé a mí mismo, con toda mi torpeza y mi paranoia cafeinómana, en el Corruptour. Esta es una obra donde todos somos público y actores a la vez, una obra que representa a Colombia con la mayor sinceridad del mundo. Somos un país que piensa que las peores cosas son perpetradas por los dueños del poder, en sus palacios, o en secretos lugares, cuando en realidad lo peor sucede y se trama al aire libre, como el surrealismo, ante nuestros ojos cómplices en la mayoría de los casos.

La Prepago se detiene ante el mural de Jaime Garzón de la Calle 26, todos los pasajeros bajan de ella con las sobras de su alma, en un silencio doloroso. Bien lo anotó Yhonatan Loaiza en su artículo de El Tiempo: “En esta anarquía que creó Ochoa, las balas y los sobornos se cambian por la sensación, o mejor, la esperanza, de que se tendría que poder caminar por la calle sin sentir miedo”. Sin embargo, cuando termina el recorrido y uno queda en las cercanías del Cementerio Central, marcado en gran parte por la pintura de Beatriz González como homenaje a los muertos sin nombre de El Bogotazo, monstruoso Comala de pensadores decapitados por la impunidad, de poetas ahorcados por el hambre a lo largo de la historia de Colombia, mala madre, que como Garzón, confiaron en el ser humano que empuñaba la navaja; cuando uno se queda ahí, digo, y empieza a caminar pensando en volver a casa, a su idílico Sur, uno reconoce que todos los días, en todo momento, va en la chiva del Corruptour.

 

Compañía:

La Barracuda Carmela

Dramaturga:
Verónica Ochoa

Directores:
Felipe Vergara Y Verónica Ochoa

Elenco:
Verónica Ochoa
Isabel Gaona
Paula Estrada
Natalia Ramírez
Bernardo García
Iván Carvajal
Juan Manuel Combariza
Erik Rodríguez
Esperanza Garzón
Nicolás Cancino
Jimmy Rangel
Luna Baxter
Angélica Martín
Edson Velandia
Julián Cabrales
Camilo Machuca
John Luque

Disfrute del Corruptour en el Festival Iberoamericano de Teatro Bogotá del 21 al 27 de marzo.

Albeiro Montoya Guiral

Tuve cinco perros y a todos los enterré bajo el mismo naranjo. (Twitter: @amguiral).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s