Poemas de Norman Paba Zarante

Foto: Juan Manuel Martínez.
Foto: Juan Manuel Martínez.

 

AÚN NOMBRO LAS ESTRELLAS

Vuelve, amor mío, aún nombro las estrellas

para que las vistas de luz y las lances a la noche.

Vuelve, te prometo que huiremos a otra ciudad,

que cambiaremos nuestros nombres,

que robarás una buena peluca rubia

y conduciremos entre el polvo y el futuro.

Viviremos allí donde el camino sea vibrante

deslizándonos decididamente entre los brazos del aire.

Vuelve, amor mío,

aquí hay una soledad tan grande

que se puede sentir

en los pájaros y su música que colma el universo.

Vuelve,

pero trae contigo la dulce furia de esos días

hermosos días donde el olor de tu sexo se derramaba

más allá de las ventanas, más allá del sol.

Ven, entra a esta habitación,

traspasa mi cuerpo de nervios y humo,

asesíname lenta y suavemente como si aún me amaras.

Yo sigo enfermo de infancia, esperando,

asediado en la oscuridad por ejércitos de oro

que me enseñan con paciencia

el arte de olvidar bajo la lluvia.

***

ENTRE DIOSES

Viajando por constelaciones moribundas

hemos aprendido a navegar abismos;

sobre lejanos cráteres

erigimos laboratorios, cocinamos la maldición.

Nuestros dealers rondaron esquinas del paraíso.

Y una eterna generación de soñadores clandestinos

alucinó el sol púrpura en otras pieles.

El tiempo arde desde la vasta condena,

ardería aún más

pero no ha nacido entre dioses

quien ame o se drogue lo suficiente.

***

POEMA

Dentro de mi pecho

un incendio

y una casa hecha de palabras.

Hablo de soles que celebran su presencia,

de mañanas nacidas

para justificar su jardín.

Hablo

del circo que allí vuelve con la lluvia,

de los trapecistas

que saltan de un lado a otro de mi corazón.

El incendio baila enamorado de la brisa

internándose en su centro, expandiéndose en sus límites.

Casa e incendio son un mismo cuerpo en mi cuerpo.

En su barriga

la caravana y su música, las carpas, los colores,

la respiración, la piel. Todo

es sacrificado, todo se integra y canta.

Fiebre por siempre, fiebre en mis manos y luz en mi pecho.

Con cenizas escribo el poema.

***

MALDICIÓN ANTI-KIPLING

Si has podido mantener una calma enfermiza

aun cuando mil caballos embalados

combaten en el charco de mierda que es tu mente.

Si has amado en el abismo

y tú eres el único sobreviviente

a la asfixiante felicidad

del descenso.

Si todos los seres que has sido desde siempre

están brutalmente desesperados.

Si cada mañana al tomar la Uzi

que intentas negociar

sueñas volar cabezas de soñadores.

Si aún no has enloquecido en los manicomios

donde te confinaron para silenciar tu don profético.

Si eres indiferente ante la masacre

y puedes mirar tranquilo en tu televisor

la exhumación de millones de invisibles.

Entonces, hermano,

el mundo es tuyo

y toda la sucia pureza que habite sus alrededores.

***

PERDEDORES HERMOSOS

Cerveza y mujeres

y el sol huyendo a toda prisa

travestido de luna:

breves visiones del paraíso,

imágenes como postales de lluvia

exacerbadas

por el delirio de nuestros corazones al aire.

Bebedores lacónicos oscilándose como navajas,

evitando los bordes,

porque nadie roza a nadie

pero todos aman

peligrosamente a todos,

en los bares,

en las esquinas donde ángeles puntuales

venden perfectas dosis

de lírica eternidad.

Perdedores hermosos

de brazos que se extienden en el espacio-tiempo,

como versos,

como pájaros que enseñan un camino aparente

hacia una iluminación conseguida

mientras se come mierda en las calles.

Días embrujados hermosamente

por el gigantesco útero de la vida

que lo expulsa y lo contiene todo

***

LA DIETA

Come toda la luz que puedas antes del desayuno.

Si tienes ansiedad

cálmala con cerveza

y espera, pero sé precavido

el tiempo es un cazador ciego.

Al almuerzo

traga países como manzanas, continentes completos.

Y toma tu intemperie y viértele mares y ríos y duras calles.

Repite esta rutina como respirar,

siempre cuida tus espaldas,

nunca confíes completamente en nadie.

Al cabo de no pocos años

habrás ganado un alma de lluvia,

inundarás las calles, regarás las cosechas,

te rebasarás y escaparás de ti mismo.

Y tu casa será la soledad, allí aprenderás a amar.

Y te hallarás libre y completo

porque no ardiste lentamente hasta desaparecer

como todo lo que alguna vez ha vivido en este mundo.

Tu camino es otro:

Un beso prolongado. Una ruta salvaje entre las estrellas.


Foto 1 Norman PabaNorman Paba Zarante. 1985. Nació en Cartagena, Colombia. Poemas, entrevistas, y textos suyos han sido publicados en revistas nacionales e internacionales de literatura y poesía. Como poeta invitado y tallerista ha participado en distintos festivales y eventos. Finalizó estudios en Literatura en la Universidad de Cartagena. Magister en Escrituras Creativas de la Universidad Nacional de Colombia en la línea de Poesía. Participó en la antología de poesía colombo-peruana “EN TIERRAS DEL CÓNDOR” del Taller de Edición Rocca, lanzada en la Feria Internacional del libro de Bogotá en el 2014. Hace parte del comité editorial de la revista Circe de la Maestría en Escrituras Creativas donde dirige la sección de poesía. Dirige y dicta el Taller de Apreciación y Creación Poética RUIDO CIEGO para la Dirección de Museos y Patrimonio Cultural de la Universidad Nacional de Colombia.

Literariedad

Revista dominical que asume la literatura, la poesía, el cine y el teatro como calles, lugares de encuentro y desencuentro. ISSN: 2462-893X.

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